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CEO de Assist Card: “La inflación va a tener impacto muy fuerte en la clase media... es la parte de la demanda que nos preocupa perder”

Carlos Stefani contó cómo se ha ido reconfigurando la industria de la asistencia al viajero por la pandemia y reconoció preocupación por el efecto que la inflación pueda tener para el negocio.
Por María Gabriela Arteaga / Foto: Reuters y Assist Card I Publicado: Jueves 11 de agosto de 2022 I 14:45
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La llegada de la pandemia, sin duda, sacudió todas las industrias, incluso a las consideradas más tradicionales, como la de los seguros. El impacto no se vio solo en la atención directa de la salud sino que tuvo efectos colaterales en temas como la logística global, el comercio y el sector de viajes.

La irrupción de las distintas dinámicas presionó en todos los ámbitos a las compañías aseguradoras que tomaron un rol más activo, considerando los cambios que las empresas y particulares han estado haciendo para adaptarse a una nueva realidad.

“La pandemia, ciertamente, para toda la actividad turística fue una pesadilla. Pero, rápidamente, se vio un efecto rebote como suele ocurrir luego de eventos trágicos”, contó a DFSUD.com Carlos Stefani, CEO de Assist Card, una firma de asistencia al viajero que está cumpliendo 50 años en el negocio.

“La recuperación fue más rápida de lo que pensábamos. Particularmente en el último trimestre de 2021, la gente empezó a viajar, pese a que existían grandes restricciones, como las exigencias de mascarillas, de PCR y los altos valores de los pasajes”, agregó. 

La crisis sanitaria, a juicio del ejecutivo, remodeló el negocio en el sentido de que ahora hay una penetración mucho mayor –aun cuando el total de viajeros todavía está por debajo de los niveles prepandemia-, “con más personas que antes viajando protegidos y con mejores pólizas, más robustas pese al costo”.

Se dio un cambio de hábito. Si bien fue prácticamente coaccionado por los países, que exigían que seguros contra el Covid-19, los viajeros lo incorporaron como algo personal. “Si lo hubiesen comprado por la exigencia legal, escogerían el menos costoso que les permitiera pasar el obstáculo de migración. Sin embargo, no era así y seguimos viéndolo como tendencia”, explicó Stefani.

Proyecciones y desafíos

También se originó una adaptación del negocio en sí mismo. Las ofertas evolucionaron para sumar los gastos relacionados al virus (hospitalización, hospedaje, multas por cambio de pasajes aéreos, entre otros), la inclusión de la telemedicina como una opción y la adaptación de la asesoría de forma virtual.

“Con el empujón de la pandemia, el negocio se va a consolidar aun cuando no se mantenga con los niveles en los que estaba en pleno peak de la crisis sanitaria. Y particularmente en el uso de la tecnología no habrá retroceso”, señaló el CEO.

Sin embargo, reconoció que han surgido nuevos desafíos. Y es que no solo se encarecieron los servicios con los cambios que se han hecho en las prestaciones médicas por el Covid-19, sino que ahora acecha el fenómeno de la inflación.

“Se están tomando medidas para tratar de frenar la inflación. Eso siempre tiene riesgos de recesión y, ante esto, el principal problema no es que la gente no viaje protegida, sino que directamente no viaje o viaje menos. Nuestra industria es hija de la industria de los viajes”, apuntó.

Ahora, dijo sentirse confiado en que saben que existe “un piso de viajeros” que, pese a eventuales recesiones o impactos económicos globales, siempre se trasladan. “La inflación va a tener impacto muy fuerte en la clase media. Claramente esa es la parte de la demanda que a nosotros nos preocupa perder”, agregó.

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Demanda regional

Consultado respecto de los países de América Latina con mayor apetito por viajar, Stefani contó que Uruguay, Argentina y Chile son los mercados más maduros y con mayor conocimiento del producto y de la necesidad de utilizarlo. A ello sumó Colombia y contrastó con México que “está bastante atrás”.

Para explicar este fenómeno, dijo que la asistencia de viajes suele ser percibida como menos necesaria para los viajes fronterizos, como es el caso de quienes van de México a Estados Unidos. “Lo sienten muy cercano, como el patio de su casa y consideran que no es necesario”, pese al alto costo de la atención de salud en la primera economía global, por ejemplo.

“Lo mismo pasa cuando los uruguayos o chilenos cruzan a Argentina. Pero también influye el valor del ticket. Cuando se compra un boleto de US$ 1.000, suena digerible pagar US$ 150 en protección, pero si el boleto es de US$ 200, el peso de la asistencia es muy alto”, detalló.

“En líneas generales, los latinos todavía tenemos bastante para avanzar en materia de protección. Respecto de otras culturas, como los asiáticos, todavía venimos un poco más atrás, pero la pandemia sirvió para subir mucho esa mayor conciencia”, añadió.

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