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Victoria Coll, la científica salteña que dejó el Conicet para crear su propia empresa agrotech en Argentina: ya consiguió US$ 1,2 millones en inversiones

La empresaria de 44 años dejó la investigación académica para apostar a la innovación agrícola y hoy lidera una startup con presencia en dos países.

Por D. Donoso Moya, con información de El Cronista / Foto: El Cronista I Publicado: Viernes 29 de agosto de 2025 I 09:00
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Casi 12 años en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina y una larga trayectoria como investigadora llevaron a la científica Victoria Coll Aráoz a fundar, en 2023, una empresa agrotech que hoy, a solo dos años de su creación, ya opera en dos países.

"Estaba muy enojada con el sistema, muy cansada de luchar contra la falta de financiamiento, de la falta de transparencia en las evaluaciones y de la falta de justicia laboral dentro de Conicet", explicó así a Infotechnology de El Cronista, su experiencia en el organismo público, el cual dejo a fines de 2023.

"Fui madurando la decisión y fundar la startup fue la excusa para dejarlo", señaló al recordar cómo nació Semion.

La emprendedora argentina que hoy tiene 44 años, estudió Botánica y luego hizo un doctorado en química analítica en la Universidad Nacional de Tucumán. Tras esto realizó un posdoctorado en ecotoxicología y, más tarde, la beca Fulbright la llevó a Florida, a trabajar en el Agriculture Research Service. 

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Fue en los campos del ARS donde se dio cuenta que su camino tomaría un rumbo distino. "Por primera vez vi que la tecnología funcionaba en campo y que podía evitar el contagio en nuevas plantas", argumentó.

En ese momento descubrió que era posible manipular el comportamiento de plagas mediante compuestos químicos que emiten las plantas.

Tras este paso por el ARS, finalmente en 2023, la aceleradora GridEx le ofreció US$ 200.000 para crear una empresa y llevar esa tecnología al mercado.

Fue así que nació Semion, compañía cofundad con el ecuatoriano Emilio Molina, el ingeniero agrónomo Alejandro Forlín y el entomólogo Jorge Hill.

Si bien la compañía tuvo en sus inicios el foco en los cítricos, tras la crisis ocasionada por la chicharrita del maíz en la campaña 2023-2024, su rumbo volvió a dar un giro. "Durante ocho años trabajé con la chicharrita sin conseguir fondos suficientes. Cuando ví que la crisis era inminente, decidimos actuar".

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Así, los primeros ensayos de campo en maíz arrojaron un aumento promedio del 30% en productividad bajo ataques severos.
Hoy, Semion tiene un laboratorio en Tucumán -incubado en la Fundación Miguel Lillo- con operaciones en EEUU y ha reunido US$ 900.000 en capital dilutivo y US$ 300.000 en capital no dilutivo, es decir, más de US$ 1,2 millones en total.

Además cuenta con un equipo de 12 personas, seis a tiempo completo.

Pero la empresaria está apostando por más. "No queremos ser un one hit wonder. Queremos que esta tecnología sirva para desarrollar muchas soluciones".

De tal manera que su plan para ir por más contempla integrar datos biológicos con inteligencia artificial para crear una plataforma capaz de enfrentar distintos tipos de estrés en los cultivos.

"En la Argentina tenemos la capacidad de ser muy creativos para resolver problemas", señaló la ejecutiva, añadiendo que con Semion busca demostrar que la ciencia argentina puede crecer y escalar si se combina con financiamiento, redes y visión empresarial. Y lo hace, como dice ella, "jugando fuerte para que la tecnología llegue al campo y cambie las reglas del juego".

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