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Opinión FT: Lula o Bolsonaro, ¿a quién prefieren los inversionistas?

El presidente electo de izquierda tiene sólidas credenciales ecológicas, pero existen preocupaciones con respecto a sus políticas económicas.
Por Financial Times, traducido por María Gabriela Arteaga / Foto: Reuters I Publicado: Martes 8 de noviembre de 2022 I 08:30
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Por Michael Stott

La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil desbloqueará una avalancha de dinero de inversionistas internacionales que rechazaron al país bajo la presidencia de Jair Bolsonaro debido a su terrible historial ambiental.

Esta tesis se convirtió en consenso entre analistas políticos en Brasil y comentaristas en el extranjero este año. El propio Lula lo insinuó, acusando a Bolsonaro de dejar el país “más aislado que Cuba” y añadiendo: “Ya nadie quiere venir aquí”.

Sin embargo hay un problema: los hechos cuentan una historia diferente. La deforestación del Amazonas aumentó bajo Bolsonaro a un máximo de 13 años y muchos países europeos y latinoamericanos rechazaron diplomáticamente al presidente de extrema derecha.

Pero la mayoría de los inversionistas no abandonaron Brasil por preocupaciones acerca del gobierno ambiental, social y corporativo (ESG, su sigla en inglés) y muchos se sintieron atraídos durante el mandato de Bolsonaro por los sólidos fundamentos económicos, las altas tasas de interés reales y la postura a favor del mercado del ministro de Finanzas —un seguidor de Friedman— Paulo Guedes.

“La estrategia preferida de la mayoría de los inversionistas bajo Bolsonaro ha sido la de un compromiso constructivo en lugar de la desinversión”, dice Graham Stock, socio de BlueBay Asset Management.
Lula enfrenta lucha para invertir la destrucción medioambiental de Brasil

Los datos cuentan una historia similar. La inversión de cartera extranjera aumentó en Brasil durante 2021 y la mayor parte de este año. Al observar los flujos de capital a Brasil de inversionistas extranjeros en relación con el resto de América Latina, "el panorama no es muy diferente al de principios de la década de 2000", dice Martín Castellano, jefe de investigación de América Latina en el Instituto de Finanzas Internacionales. La inversión extranjera directa se disparó a US$ 73.800 millones en el año hasta septiembre desde los US$ 49.900 millones del año anterior.

Luis Oganes, jefe global de investigación de mercados emergentes de JPMorgan, dice que la participación de bonos locales brasileños en manos de extranjeros se ha mantenido estable desde finales de 2020, mientras que ha disminuido en otros mercados latinoamericanos. El índice Bovespa ha ganado alrededor del 16% durante el año pasado, dejando el precio del mercado en ocho veces las ganancias.

¿Cómo podrían los inversionistas conscientes de ESG invertir dinero en Brasil mientras la deforestación aumentaba y un presidente de extrema derecha criticaba a los homosexuales?

Muchos administradores de activos utilizan amplios conjuntos de datos para evaluar las inversiones según los criterios ESG y, a pesar de la destrucción del Amazonas bajo Bolsonaro, Brasil obtiene buenos resultados en energía limpia (la mayor parte de la electricidad se genera a partir de energías renovables), una democracia vibrante y una prensa libre.

La promesa de Lula de tomar medidas enérgicas contra la deforestación ha generado esperanzas de que repetirá el éxito ambiental de sus dos primeros gobiernos entre 2003 y 2010. Pero aún está por verse si Lula realmente podrá cumplir su promesa de “reposicionar a Brasil en los corazones de los inversionistas internacionales”.

El nuevo presidente se comprometió a eliminar un límite constitucional sobre el gasto público para impulsar los pagos de asistencia social. Ha prometido ser fiscalmente responsable, pero aún no ha dicho cómo pagará sus costosas promesas con un presupuesto ajustado en un país que ya tiene una de las recaudaciones de impuestos más altas de la región.

Los inversionistas en la petrolera estatal Petrobras tienen motivos para desconfiar. Durante el último gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, la carga de la deuda de Petrobras ascendió a US$ 130 mil millones en 2015 y la empresa sufrió escándalos de mala gestión y corrupción. Sus recibos de depósito estadounidenses han caído un 4,9% durante el último mes.

Brasil espera por señales de Lula, mientras los inversionistas se preparan para el fin de la era de los dividendos de Petrobras

Saverio Minervini, jefe de energía para América Latina de Fitch, ha analizado los riesgos para la enorme empresa nacional del petróleo de Brasil bajo Lula y dijo "dejen a Petrobras en paz". “No existe una justificación económica para que el gobierno influya en Petrobras porque el gobierno puede obtener casi el 1,5% del producto interno bruto (PIB) de los impuestos y dividendos de Petrobras”.

Minervini cree que los planes de Lula para construir nuevas refinerías de petróleo le costarían a la empresa entre US$ 20 mil y US$30 mil millones.

Petrobras será observada de cerca como un referente bajo Lula. También servirá como un recordatorio de que, a pesar de las promesas de ESG, la mayoría de los inversionistas en Brasil siguen centrados en los fundamentos de su política económica.

“Más allá de las promesas ambientales, creo que la clave para que los inversionistas aumenten sus inversiones en los mercados brasileños de bonos y acciones será un plan creíble de ajustes fiscales”, dice Oganes de JPMorgan.

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