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Las preparaciones y ambiente en Qatar previo al mundial

Empieza la cuenta regresiva para el Mundial de Fútbol 2022, el primer evento deportivo masivo post pandemia y que se realizará por primera vez en un país de los Emiratos Árabes. Se han invertido más de US$ 6,5 billones de dólares y se construyeron siete estadios de lujo. Aquí, un relato desde Qatar.

Por Juan Pablo Silva, DF MAS Chile / Fotos: DF MAS I Publicado: Martes 28 de junio de 2022 I 10:59
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En Qatar se empieza a respirar y vivir fútbol. A 147 días de ser anfitriones de la fiesta más importante del balonpié, sus empresas, calles y habitantes se preparan para un evento que promete lujo, espectáculos y una infraestructura de primer nivel.

Y a quien visite el país por estos días, se lo hacen notar. Un ejemplo: el video con el que Qatar Airways entrega las instrucciones de seguridad para el vuelo, lo protagonizan, en lugar de azafatas, el jugador del Bayern Munich, Robert Lewandoswy, y los brasileños Neymar y Cafú.

Al aterrizar, el ambiente está cargado: el aeropuerto está brandeado con la frase “now is all” (ahora lo es todo), y las principales figuras del deporte de cada país participante promocionan el evento, entre ellos el español Isco y el francés Mbappé, además de figuras locales. Desde el aeropuerto al centro de la ciudad se asoman construcciones, grúas, obreros trabajando día y noche, y pelotas iluminadas con las banderas de todos los participantes. Duele no ver la de Chile.

Y ese dolor lo intensifican los conductores de Uber -hay pocas formas de moverse peatonalmente por la ciudad y el celular marca 45º-: “¿De donde eres? ¿Vienen en noviembre?”, suelen preguntar los choferes al inicio de la conversación. Cómo explicarle la frustración a Sayed... simplemente no lo entendería.

Lusail, la final rodeada de oro y Dr. Cool

Los 45º se hacen notar, tenían razón los organizadores cuando tomaron la decisión de mover la tradicional fecha del Mundial, en junio, a diciembre -aunque los ingleses están indignados por no tener el evento en su verano-: no se puede caminar.

En los alrededores del estadio Lusail, que aún no se ha inaugurado, se están construyendo torres de oficinas, casas, locales comerciales y calles, un completo nuevo barrio para recibir a los que lleguen a la final del torneo. “No sé qué se va a hacer con todo esto después del Mundial”, afirma Mohammd, uno de los tantos conductores de Uber que esperan con ansias a los turistas.

El estadio, rodeado de oro e inspirado en una linterna Fanar -lámpara oriental tradicional en Doha- es el único que no se ha inaugurado. Sus arquitectos son Foster and Partners, un estudio fundado en 1967 por el inglés Norman Foster -ganador del Pritzker en 1999 y el premio Príncipe de Asturias el 2009- y responsable de obras como el estadio del Manchester United en Wembley, la tienda de Apple en la Quinta Avenida, la torre Swiss en Londres y el aeropuerto de Beijing, entre muchos otros trabajos.

Está a 20 kilómetros de Doha y tiene capacidad para 80 mil personas, cuenta con un moderno sistema de aire acondicionado que puede tener una temperatura interior de 22º cuando en el exterior bordean los 38º, una de las promesas de la organización para albergar el evento. El responsable de esta tecnología es Saud Abdul-Ghani, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Qatar, quien  por su experiencia, es apodado Dr. Cool.

Tiene ascensores privados para el sector VIP, con sofás, bar y un gran palco para los espectadores de la final.

A la pregunta de Mohammd, la FIFA le tiene una respuesta: de la organización pretenden que este estadio posteriormente se convierta en viviendas asequibles, tiendas, restaurantes, hospitales e incluso una escuela. Quieren reconvertir las gradas superiores en terrazas para nuevas casas y una cancha de fútbol comunitaria para construirse dentro del recinto. Están, afirman, armando un nuevo barrio.

Qatar 2022 en cifras

La nación ubicada al oeste de Asia tiene una de las tasas de criminalidad más bajas del mundo y se clasifica continuamente como el país más seguro de la región. Es moderno, lleno de construcciones y cuenta con un sistema de metro inaugurado el 2019 con 37 estaciones en 76 kilómetros.

El precio de un pasaje diario es de 6 QAR (1,65 USD) y las distancias entre los estadios son inferiores a las vistas en Rusia 2018, ningún viaje a uno de los estadios es de más de 1 hora. El Estado árabe espera recibir a más de 1,5 millones de fanáticos durante los 28 días de fiesta.

Al entrar en metro -similar al de Chile salvo por su colapso de usuarios- la forma de pago es igual y los guardias piden que les muestres el Ehteraz, una aplicación similar al pase de movilidad que acredita -con color verde- que estás en condiciones para transitar. Además, muestra el balance diario del avance de la pandemia en el país.

El presupuesto total de los estadios y campos de entrenamiento es de US$ 6,5 billones. Son ocho estadios y hay 130 mil habitaciones disponibles para turistas. Qatar jugó la Copa América 2019 que coronó a Brasil, es el último ganador de la copa asiática y tuvo a figuras como el español Xavi Hernández entrenando uno de sus equipos y a Samuel Eto’o y Wesley Sneijder jugando en la liga local.

Una de las particularidades -además de su lujo- en los estadios es el pasto. Se construyó un vivero de una superficie de 880.000 mts2 con 16.000 árboles, 679.000 arbustos y 425.000mts2 de césped para usar en los estadios. El césped se ve perfecto al menos en los estadios que visitó DF MAS, Lusail y Khalifa internacional, sin embargo, es difícil encontrarse con árboles en la ciudad, abundan las palmeras artificiales.

Antes del descubrimiento del petróleo, el país que hoy tiene 2,7 millones de habitantes, la economía nacional se basaba en la pesca de perlas. Incluso hay una lujosa isla artificial que lleva el nombre “The pearl”. Hoy, tiene la tercera reserva de gas natural más grande del mundo. Uno de sus acercamientos al fútbol occidental es que la empresa Qatar Sports Investments es propietaria del club de Christiana Endler, Neymar y Mbappé, el Paris Saint Germain.

Musk, Aguilera y el aplauso de Roberto Alvo

Qatar se está desplegando, la semana pasada se realizó en el hotel Sheraton la junta anual de la asociación de transporte aéreo IATA (International Air Transport Association) y en el hotel Ritz Carlton un foro económico que tuvo como invitado -virtualmente- a Elon Musk. Su línea aérea Qatar Airways fue elegida como la mejor del mundo -algo que su CEO Akbar al Baker se encargó de recordar en el evento- y el aeropuerto internacional también fue elegido el mejor del orbe.

En cada una de las conferencias se entregaron datos de la recuperación de la industria, proyecciones 2022, llamados a los gobiernos a abrir sus fronteras y disminuir los requisitos para entrar a cada país: incluso se enfatizó en que las medidas restrictivas de Chile estaban disminuyendo su capacidad turística. Los asistentes, altos ejecutivos de aerolíneas y periodistas de todo el mundo se intercambiaban tarjetas y agendaban entrevistas. Es la instancia de networking y lobby más importante del año para la industria área.

Una de las presentaciones que llamó la atención fue la de la nueva economista jefe de la organización -y primera mujer en el cargo-, Marie Owens, anteriormente ligada al mundo bancario. Enfatizó que el Covid-19 es el mayor shock que ha tenido la aviación en la historia, que el 2040 el tráfico aéreo va a ser aún un 6% inferior al pronosticado para esa fecha sin la llegada del virus y recién el 2024 se empezarán a ver niveles similares a los del 2019.

Sin embargo, a pesar del gran desplante de la exejecutiva de Merrill Lynch y HSBC, fueron otras mujeres las que se robaron los flashes. El domingo 19, primer día de conferencia, terminó con una comida en un centro de eventos. La temática era el Mundial, había maquetas de los estadios y carteles que promocionaban el evento. Mientras servían langosta, vino y hummus de la zona, un artista dibujaba en arena una figura irreconocible. La mirada de la gran mayoría de los participantes era de curiosidad y cuando se reveló que era un cuadro de la figura francesa Kylian Mbappé, se escucharon unos tímidos aplausos. Claramente este no era su público.

Mientras seguía la comida, y ya cerca de las 22:30, los asistentes se empezaron a parar de las mesas, algunos para retirarse, otros para ir a servirse más alcohol y los más astutos, para generar redes. “Deja esa copa en la mesa y anda a hacer networking, a eso vinimos”, se escuchó decir a un periodista griego. Fue ahí cuando apareció la cantante Christina Aguilera y empezó su show. Los aplausos se escucharon con más fuerza y se vió a los CEO disfrutando: al de LATAM, Roberto Alvo, mostrando por videollamada el espectáculo -tenía razones para celebrar, ese mismo día la aerolínea tuvo luz verde para salir del capítulo 11- y al de Aerolíneas Argentinas, Luis Pablo Ceriani, tomando una copa de vino con su acompañante.

Y apareció JLo

El plato fuerte de la IATA fue el martes 21. Decenas de buses salieron desde los hoteles en dirección al estadio internacional Khalifa. Al entrar, el frío del aire acondicionado chocaba a los visitantes que se aprestaban a mirar un espectáculo de fuegos artificiales y bailes tradicionales, también enfocados en la Copa del Mundo.

En las mesas sirvieron una entrada de burrata y posteriormente carne de wagyu con papas. No había alcohol, pues se trataba de un recinto público. Al Baker, de Qatar Airlines, dio un discurso y luego invitó a pasar al escenario para la gran sorpresa de la noche: Jennifer Lopez. La organización no calculó el entusiasmo de los asistentes, quienes corrieron para acercarse lo más posible al escenario donde bailaría la diva. Y pisaron el pasto, extremadamente protegido para la Copa. Hay más: la fanaticada corrió, atravesó las barreras de contención y así, a un metro del escenario, apareció Jennifer López en Qatar. Con su desplante y equipo de bailarines cantó durante más de una hora singles como “On the floor”, “Dance again” y “Live it up”. Nada la detuvo, ni cuando uno de sus bailarines se acercó a ella para pegar un parche en la parte posterior del vestido. Los asistentes habían ya notado la pequeña rajadura del atuendo. La cantante paró el show y señaló entre risas, “Mi pantalón está roto, ya regreso”. A los tres minutos, JLo estaba de vuelta como si nada. Y la fiesta siguió.

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