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El largo camino de Justo y Bueno que lo llevó a una reorganización judicial en Colombia

Tras un primer intento en 2021 para inyectar capital y solucionar los inconvenientes financieros que gatilló la pandemia, ahora la empresa iniciará un proceso que podría tomar un año, donde deberá fijar un plan de pago para una deuda de unos US$ 300 millones.

Por Natja Muñoz y Andrés Pozo I Publicado: Viernes 21 de enero de 2022 I 08:09
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El 2020 iba a ser el año donde la empresa colombiana Justo y Bueno, una firma supermercadista del segmento high discount creada hace cinco años en Colombia, que tiene casi 1.300 tiendas en 310 municipios, lograría su punto de equilibrio financiero. Sin embargo, la pandemia interrumpió ese proceso, en parte porque se obligó el cierre de puntos de venta por varias semanas y, además, porque no pudo hacer un levantamiento de capital que tenía en sus planes concretar.

La firma -que vino a revolucionar el segmento en colombia con su propuesta de precios bajos- lleva cerca de un año negociando con acreedores e interesados en inyectar nuevos recursos a la empresa; sin embargo, después de que ese proceso no llegara a puerto, solicitó someterse al proceso regular de reorganización financiera, lo que recibió el vamos de la Superintendencia de Sociedades de Colombia este 19 de enero.

Lo que viene no será fácil, aunque la compañía tiene camino recorrido. Los procesos de reorganización, que en el país cafetero se hacen ante la justicia, duran entre 12 y 16 meses. En este caso se espera que pueda durar un poco menos, en torno a unos ocho meses. 

En este lapso, la firma -que tiene una deuda de unos US$ 300 millones- tendrá protección financiera, con lo que nadie puede ejecutar garantías, ni terminar contratos, por lo que podrá seguir funcionando.

 

El origen 

Aunque la industria supermercadista en Latinoamérica no fue mayormente afectada por la pandemia, dado que pudieron seguir operando, en Colombia se obligó por varias semanas la no apertura de tiendas, para contener la propagación del virus. 

Como si fuera poco, la empresa no pudo hacer un levantamiento de capital que tenía planificado. La inyección de recursos era clave para sostener el nivel de crecimiento que la firma tenía -Justo & Bueno llegó a abrir 10 tiendas nuevas al mes-, lo que desencajó la hoja de ruta de la empresa.

Así, en abril de 2021 la firma se acogió a un proceso de negociación de emergencia con sus acreedores, un mecanismo que había sido instaurado por el gobierno para hacer más simples las reorganizaciones de empresas a raíz de la pandemia.

Nicolás Polonía, socio de DLA Piper y que representa a Justo & Bueno, relata que la firma negoció con acreedores y en tres meses logró sacar una fórmula de reorganización que daba viabilidad a la empresa, la que actualmente tiene operativo sus locales.

El plan incluía el pago de la deuda completa -con intereses- en plazos de entre cinco y ocho años, dependiendo del tipo de acreedor, con la opción de hacer prepagos en caso de que hubiera más caja de lo esperado, con descuentos.

Además, se contemplaba la inyección de US$ 75 millones para capital de trabajo, los que serían aportados por el fondo internacional VR Global.

Más del 70% de los acreedores, principalmente proveedores de la cadena, dieron el respaldo a la propuesta. Más resistencia ha encontrado entre los dueños de locales que le arriendan los espacios, quienes incluso han acudido a autoridades de gobierno preocupados por la situación de la empresa. Pero algo pasó en el camino.

 

El estallido y el nuevo intento

Un día antes de que se realizara la audiencia para cerrar todo el esquema, incorporando a VR Global, la firma retiró su propuesta. Fue un balde de agua fría para un proceso que había logrado encontrar una hoja de ruta.

¿El motivo? Además de la pandemia, la serie de protestas que hubo en Colombia en esos meses, en lo que se llamó Paro Nacional, derivado del descontento por una reforma tributaria que había impulsado el gobierno, terminaron por desalentar la inyección de capital y ahuyentaron al inversionista.

El denominado “estallido social colombiano” dejó un triste saldo para cadena supermercadista: cerca de 50 tiendas del Valle del Cauca, un departamento del suroeste de Colombia, se vieron afectadas. Solo en reparaciones y reposición de inventarios, se estimó que la situación demandaría al menos US$ 50 millones adicionales que no estaban contemplados en el plan.

Además, hubo cortes en las carreteras, lo que interrumpió la cadena de abastecimiento esencial para Justo y Bueno, afectando el funcionamiento del negocio.

Con este proceso fallido, se buscaron otras fórmulas, pero finalmente se optó por solicitar formalmente la reorganización financiera que comenzó esta semana y que permitirá que la cadena -que antes de la crisis estaba dando sus primeros pasos para internacionalizar el negocio- siga funcionando.

Polonía dice que los próximos pasos del proceso será entregar cierta documentación que se solicita, como una actualización de lista de acreedores. Dado el proceso anterior, espera que las conversaciones avancen de forma más expedita y, agrega, ya se han recibido muestras de interés por entregar financiamiento, el que también será clave en esta oportunidad.

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