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Dolarización, petróleo y control de precios: la receta de Ecuador para mantener una baja inflación

El país es la segunda economía regional con mejores cifras en cuanto al alza de precios y analistas proyectan que la variación de precios se mantendrá en un solo dígito a 2023, pese a las presiones globales como la guerra de Rusia y Ucrania.
Por Déborah Donoso Moya / Foto: Archivo I Publicado: Lunes 28 de noviembre de 2022 I 15:14
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Con una inflación mensual cercana a cero y una tasa de variación anual del IPC del 4% a octubre de 2022, Ecuador es la segunda economía regional con mejores cifras en cuanto al alza de precios, en medio de un contexto volátil que ha golpeado a los principales mercados globales como rezago de la pandemia e impulsada por la guerra entre Rusia y Ucrania.
Si bien es una cifra que ha ido en aumento durante los últimos meses, no se ha producido un crecimiento tan fuerte como en casi todos los países de la región, considerando que Argentina y Venezuela atraviesan desde hace años un escenario de hiperinflación, pero también viendo a Colombia que ha alcanzado niveles históricos.

De acuerdo con Pablo Dávalos, economista y docente de la Universidad Nacional de Chimborazo, los niveles de inflación responden a una recuperación de la economía ecuatoriana luego de pasar por la deflación (inflación negativa) durante la pandemia.

“Al menos en los años 2019, 2020 y parte de 2021 Ecuador tuvo un problema de deflación, debido a la disminución de la demanda agregada y de la capacidad de consumo”, explicó el economista en entrevista con DFSUD.com. Y añadió que durante ese periodo la economía se vio fuertemente golpeada por el ajuste y la austeridad económica que se impuso al tenor de las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, señaló, “ahora empieza a reactivarse y eso se ve en la inflación”.

Ahora bien, detrás del contexto actual están las políticas macroeconómicas que se han aplicado en la nación sudamericana desde hace años. Por un lado, la dolarización a inicios de 2000 -que derivó en la incapacidad para imprimir su propia moneda- y, por el otro, un control de precios que ha sido posible ejecutar a partir de la dependencia de la actividad petrolera como fuente principal de la actividad económica.

Dolarización y control

Los bajos niveles inflacionarios obedecen a que el país no tiene política monetaria; es decir, no cuenta con la posibilidad de inyectar dinero directamente en la economía como, por ejemplo, sí lo hicieron otros países de la región en tiempos de crisis sanitaria. 

Entonces, la cantidad de liquidez interna no es la misma que la existente en otras economías.

La dolarización ha ayudado a que no se repitan escenarios de otras décadas o lo que sucede en Argentina y Venezuela, donde la emisión inorgánica de dinero ha hecho que la moneda pierda valor y el poder adquisitivo caiga con fuerza.

A todo esto se suma la posibilidad de aplicar control de precios, especialmente tras las protestas sociales de junio pasado. El Gobierno de Guillermo Lasso decidió congelar el precio de las gasolinas, el diesel y el gas doméstico apalancado en la moneda, pero también en su propia capacidad productora y en el alto precio de los productos a nivel global, que se han visto impulsados por la guerra entre Rusia y Ucrania. 

"Al congelar esos precios no había un evento que pudiera transmitir la inflación al conjunto de la economía. Y se trata básicamente de eso, de un proceso político que permitió controlar los precios, en este caso de la energía”, señaló el experto.

“Se ha preservado la estabilidad macroeconómica y financiera. Si bien la guerra en curso en Ucrania está afectando negativamente a algunos sectores de exportación, los precios más altos del petróleo están mejorando los saldos fiscal y externo de Ecuador”, detalló el FMI en su último informe a mediados de año, en el que además aseguró que confía tanto en el desempeño del país que permitió un desembolso inmediato de alrededor de US$ 1.000 millones, cuyos uso se enfocaría en apoyo presupuestario.

Efectos negativos de la dolarización

Ahora, ni la elevada inflación ni la permanente deflación, a la que Ecuador estuvo expuesto por un periodo, favorecen a la economía. 

Según Dávalos, la dolarización ha llevado a Ecuador a ser una nación importadora. "Básicamente ha dejado de producir muchas cosas y ha decidido comprar, porque cuando tienes el dólar es mucho más cómodo comprar cosas afuera que ponerlas a producir en el país”.

“Los bienes de consumo representan alrededor de un 15% del Producto Interno Bruto en la exportación, y la dolarización se financia con remesas de emigrantes, con las exportaciones de petróleo y otro tipo de exportaciones y deuda, la cual en los últimos años ha crecido de una forma impresionante”, dijo.

Respecto de la principal actividad económica, anclada al crudo que exporta, su producción no alcanza a cubrir la demanda interna: satisface alrededor del 35% de la necesidad de combustible. Es aquí donde interviene el Estado con subsidios a los combustibles de consumo más popular y el diesel, que es el combustible básico para el transporte de bienes, para sectores como la pesca artesanal, la flota atuneros o la industria del camarón.
Estos subsidios energéticos son pagados directamente por la empresa estatal de Petróleos del Ecuador (Petroecuador), “de tal manera que no lo paga el gobierno con sus propios recursos, sino que transfiere esa responsabilidad para que sea la empresa estatal la que con sus excedentes cubra la importación de combustibles. Por eso no tiene incidencias fiscales y por eso también se ha logrado controlar el impacto inflacionario de los combustibles sobre la economía”, argumentó el académico.

Para el economista ecuatoriano, para 2023 -lo más probable- es que la inflación “se mantenga alrededor de un dígito, porque el mecanismo (precio de la energía) que permite la transmisión de la inflación está contenido”. "Con ese mecanismo de contención y, además, con la dolarización, hay posibilidades de que se mantenga la inflación en esos niveles”.

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