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Cementera guatemalteca Progreso toma medidas por alza de costos mientras explora Colombia

Firma estaba en un proceso de crecimiento, que la llevó a aterrizar en Colombia, Costa Rica y El Salvador. En el país cafetero dice que recién están explorando, aunque no esconde sus perspectivas para él.
Por Deborah Donoso M. / Foto: Progreso I Publicado: Martes 30 de agosto de 2022 I 09:14
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Con más de siete millones de toneladas despachadas anualmente, la Cementera guatemalteca Progreso está en un proceso de consolidar un período de expansión y afrontar el desafío más importante que está atravesando esta industria: el alza de costos que están viendo en sus insumos.

Progreso tiene presencia en 11 países, instalaciones en cinco y más de 3.300 colaboradores en la región, desde Guatemala a Colombia y Ecuador. Hace unos meses, se hizo las operaciones de la mexicana Cemex en El Salvador y Costa Rica, por más de US$ 330 millones.

Pese a los desajustes que produjo la pandemia, José Raúl González, CEO de Progreso, explicó que tuvieron un buen 2020 y un espectacular 2021. “No nos podemos quejar de esos años, pero 2022 es otra historia, ya que las industrias en todos los países de la región han tenido un comportamiento positivo, pero el reto es otro, porque estamos experimentando un aumento terrible en el costo de la energía y más del 50% del valor de una bolsa de cemento es por energía”, explica.

Esto responde a que la energía térmica se ha duplicado, dado el alza que han mostrado combustibles como el carbón o el petróleo. 

González reconoce que como industria están afrontando momentos adversos, pero espera que el precio del petróleo baje, lo que permita que las empresas se adapten. Mientras, cuenta que están aplicando planes de eficiencia para intentar que las alzas no se refleje tan fuerte en el consumidor final.

“Hemos trasladado una parte de esos costos al consumidor final, pero dos tercios de ese efecto en el costo se han quedado en nuestro estado de resultados”, explica González.

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Colombia y Ecuador

Progreso aterrizó en Colombia en 2020, por el atractivo de su mercado, equivalente a lo que se demanda en toda Centroamérica. González explica que están aprendiendo de las particularidades de ese territorio.

“Colombia es un mercado enorme y un gran mercado aspiracional porque recién estamos metiendo un dedito en sus aguas con una operación de exportación desde Guatemala a Cartagena”, detalló González.

En ese país aun no invierten en un molino y un horno de cemento. “Estamos a penas tocando las aguas del mercado colombiano, pero estamos entusiasmados en seguir invirtiendo”, enfatiza. De todos modos, espera comercializar 100.000 toneladas de cemento este año.

En Ecuador, Progreso tiene una operación de exportación de cal desde Guatemala. “Somos uno de los más importantes productores de cal en la región y el mundo no podría vivir sin ella porque es desinfectante, nutre los suelos, se puede utilizar para construir y gracias a ella atendemos el mercado de la construcción, el agrícola para modificar el PH del suelo, pero también es indispensable para la industria siderúrgica y para la industria de la caña de azúcar”, dice.

De cara al futuro, González ve el panorama con optimismo y cree que sus operaciones puedan crecer un poco más rápido que el desempeño económico de los países, “porque los indicadores de infraestructura y vivienda muestran que hay enormes oportunidades”.

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De la mano de un Steve Jobs guatemalteco

Progreso es una empresa familiar y su historia es centenaria. Se remonta a 1871, cuando nació Carlos Federico Novella, hijo de inmigrantes europeos y fundador del grupo.

Ya en ese entonces, en su juventud, Novella decidió estudiar ingeniería civil en la Universidad de Lovaina en Bélgica, y tras graduarse, decidió regresar a su país, donde en 1897 compró la finca La Pedrera y dos años después decidió fundar el Consejo de la familia Novella (Cofano) y la cementera Progreso.

Partió fabricando Cal y luego, a los dos años, comenzó a producir cemento. “Don Carlos era un gran visionario empresarial y social, muy adelantado a su época porque lo que hoy conocemos como responsabilidad social empresarial ya lo aplicaba. Había nacido con esa conciencia y por eso la compañía se caracteriza por su preocupación por los colaboradores y el medio ambiente”, cuenta González y lo grafica diciendo que se parecería a lo que hoy conocemos como Bill Gates, Elon Musk o Steve Jobs.

Aunque es una de las cementeras más grandes de la región, González relata que el camino no ha estado exento de problemas. “La empresa estuvo a punto de quebrar varias veces, pero como tantas historias épicas, una combinación de destino o suerte, la ayudaron a salir adelante”, dice apuntando a un terremoto que hubo en 1917 en Guatemala, tras lo cual la compañía comenzó a crecer, aunque tuvo que afrontar crisis mundiales, como la Primera y Segunda Guerra Mundial, la gripe española, la Gran Depresión, entre otras.

“Hemos sido resilientes y estamos prontos a celebrar en octubre los 123 años. De vender solo cemento hemos pasado a crear materiales de construcción y ser los principales exportadores de cal de Latinoamérica”, resume.

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