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Tres miradas internacionales sobre el rechazo de Chile a la Constitución

Desde Perú y Colombia, expertos coinciden en que el gobierno de Gabriel Boric debe apostar por el consenso para devolver a estabilidad política y, por ende, económica a la nación.
Por María Gabriela Arteaga / Foto: Reuters I Publicado: Lunes 5 de septiembre de 2022 I 17:55
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Un día después del plebiscito en Chile, expertos internacionales ofrecen su mirada sobre lo ocurrido y sobre lo que podría estar por venir en el país del sur, otrora referente de estabilidad económica, política y social en la región.
Desde Perú, el economista Elmer Cuba, y el exministro de Economía, Luis Carranza, coincidieron en que el resultado es “positivo”, porque abre la puerta para armar un texto que responda realmente a las demandas sociales, “que pasan por educación y salud”.
Por su parte, desde Colombia, el profesor Rafael Piñeros, de la Universidad Externado, consideró que Chile está dando el ejemplo al mundo que “a través de las instituciones y de los procesos institucionales, se sale de las situaciones difíciles”.

Elmer Cuba: "Ahora hay una segunda oportunidad, pero no hay tercera"

- ¿Qué lectura hace del resultado del plebiscito?
- Son buenísimas noticias, porque es un rebalanceo de fuerzas. Creo que la Asamblea Constituyente, que hizo el borrador, no era representativa realmente de Chile. Chile estaba a punto de vivir una severa crisis política, económica y social; se ha salvado de eso. Ahora hay una segunda oportunidad, pero no hay tercera y tiene que hacerlo bien.
Eso sí, hay que ir con cuidado. Efectivamente, es mejor avanzar hacia una economía de bienestar de a poco. No se pueden quemar etapas.
- ¿Cómo queda, a su juicio, el Presidente Gabriel Boric y su gobierno?
- Sin duda, el Presidente Boric queda muy disminuido. Ahora, el poder queda en manos del Congreso. Boric tiene el enorme desafío de reconstruir su equilibrio, porque no se puede permitir repetir errores. Va a tener que correrse un poco más al centro, dar espacio a los ex Concertación que tienen años de circo y pueden dar cierta gobernabilidad, y dejar de lado a sus amigos de primera ocasión. Eso es muy duro para él, pero creo que es el camino para ganar equilibrio en el Ejecutivo.
- ¿Y la imagen del país?
- En lo económico, yo creo que está más claro el camino: el país tiene que crecer y crecer lo suficiente. La izquierda de Boric es distinta, porque es responsable en lo fiscal. El hecho de que esté ahí (Mario) Marcel es central. Pero, al gobierno le falta más gestión. El reto es lo político; no me imagino un plebiscito rechazado por segunda vez.
- ¿Cómo responder a las demandas sociales sin la Constitución?
- Hay que seguir adelante con las ideas que están detrás del estallido social. Esa crisis no fue una demanda de hacer un país plurinacional, ni para que el Estado pudiera gastar sin límites ni para eliminar el Congreso. Fueron demandas que tienen que ver con educación, pensiones y salud; con servicios públicos. La gente, en el fondo, está pidiendo un mejor Estado.
- ¿Y ve factible el poder abordar reformas como la tributaria y la de pensiones?
- Ambas son clave para el país. Ahora, lograr con la tributaria los 4 puntos del PIB es complicado si se sigue creciendo tan poco. El propio Banco Central en Chile ha estimado un crecimiento de cero para el próximo año. Eso es complicado. También está el tema de los impuestos a la minería, que son exageradamente altos. Eso no va a funcionar. Chile no puede perder competitividad si sube mucho de la carga tributaria.
- ¿Qué país puede ser ejemplo en el tema de los impuestos en la minería, por ejemplo?
- Perú, que tiene el mejor sistema de impuestos a la minería del planeta que sube marginalmente y no desde la base, todo en relación con la realidad operativa de la mina.



Luis Carranza: "Donde la clase política chilena ha fallado en la última década radica el gran desafío del gobierno de Boric

  • ¿Qué lectura hace del resultado del plebiscito?
    - Es un resultado contundente y positivo. Es contundente, porque los chilenos han rechazado por una amplia mayoría el texto constitucional. Es positivo porque demuestra por donde no quieren ir como nación. Lo que la sociedad chilena tiene que determinar ahora es qué camino seguir y los liderazgos políticos tienen que estar a la altura del reto. La sociedad chilena venía demandando cambios y su clase política no estuvo a la altura.
    - ¿Cómo queda la imagen de Chile frente a la región? 
    - Chile dio lecciones al resto de America Latina sobre política macroeconómica prudente y sensata y eso le permitió avanzar rápidamente en ingreso y en reducción de pobreza, pero al igual que el resto de América Latina no fue capaz de resolver el problema de acceso a bienes y servicios públicos en la cantidad y calidad que la población crecientemente reclamaba. 
    - ¿Cómo responder a las demandas sociales sin la Constitución?
    - Creo que hay que delinear muy bien los diferentes tipos de demanda que provienen de la sociedad. Para mi, los temas centrales pasan por resolver los problemas de salud y educación y eso se resuelve con una mejor estructura de gestión y con mucho más de financiamiento público.
    - ¿Cuál cree que sea la señal que estén recibiendo los inversionistas con este resultado?
    -  La incertidumbre afecta negativamente a las decisiones de inversión, especialmente a las inversiones de largo plazo. En la medida en que el tema cambio constitucional que acotado, la incertidumbre se reducirá de manera significativa.
    - ¿Cree que el gobierno deba separar su figura de la apuesta por el cambio en la Constitución?
    - El gobierno debe aceptar el mandato de la mayoría de los chilenos respecto a la búsqueda de un mejor país. Insistir en creer que hay que refundar el país sería un error mayúsculo.
    - A su juicio, ¿cuáles son los mayores desafíos para el gobierno de Boric en este escenario?
    - La sociedad chilena, a pesar de la mejora sustancial de los ingresos promedios y de reducción de pobreza, es una sociedad que manifestaba insatisfacción creciente y que desgraciadamente su clase política no supo entender ni resolver. El estallido social de 2019 refleja justamente esa insatisfacción de no ver encaminada la solución. La Constituyente tampoco logró entender lo que quiere la sociedad chilena y plasmaron en el proyecto de nueva constitución demandas de segmentos sociales y principios ideológicos que no comparte la mayoría de la sociedad.
    Allí donde la clase política chilena ha fallado en la última década radica el gran desafío del gobierno de Boric. Esperemos que esté a la altura del reto.


Rafael Piñeros: "El hecho de que el gobierno actúe como juez y parte siempre es un problema y suele no traer buenos resultados"

  • ¿Qué lectura hace del resultado del plebiscito?
    - Creo que Chile, a la distancia, sigue mostrándonos que es un país fragmentado, dividido, pero que sin duda alguna tiene una conciencia democrática muy fuerte. Chile queda como ejemplo de un país en el cual, a través de las instituciones y de los procesos institucionales, se sale de las situaciones difíciles. El descontento social de 2019 y de 2020 pudo ser un detonante muy fuerte, pero no supo encauzarse desde el punto de vista de lo que se está ofreciendo políticamente a los ciudadanos. Como pasó en 2016 en el referendo por la Paz en Colombia, este proceso se convierte en una crítica, en una radiografía, del Ejecutivo que se encuentra en ese momento.
    - ¿Cómo responder a las demandas sociales sin la Constitución?
    - Es un elemento muy complejo desde el punto de vista jurídico y práctico. Esto hace necesario que se reflexione profundamente sobre el qué está demandando la ciudadanía, sobre cómo llevarlo a cabo y sobre qué canales institucionales se pueden utilizar y flexibilizar para encontrar una solución que satisfaga a todas las fuerzas políticas.
    - ¿Qué le corresponde hacer ahora al gobierno? ¿Puede el Presidente Boric desligarse del proceso a estas alturas para buscar que se apruebe?
    - Hay que generar un consenso mayor sobre el tipo de documento, sobre las reformas que se le pretende dar al estado chileno. Ahora, el hecho de que el gobierno actúe como juez y parte siempre es un problema y, desde mi perspectiva, suele no traer buenos resultados. Y el presidente ha dicho que quiere tener un rol importante en cómo se va a llevar a cabo la reforma.
    - ¿La derrota de Boric, en este particular, afecta en algo el liderazgo que pueda tener, considerando la alineación a la izquierda de los presidentes de la región?
    - La alineación de los presidentes es ideológica hacia fuera. La principal derrota de Gabriel Boric es a nivel interno, por el momento. Lo que nosotros vemos desde Colombia es que, sin duda alguna, construir consensos en América Latina y que esos consensos sean aceptados por todos implicará un desgaste muy fuerte de la personalidad y de la capacidad de los presidentes.
    - A su juicio, ¿cuáles son los mayores desafíos para el gobierno de Boric en este escenario?
    - El mayor desafío es transformar un texto en una apuesta que no le quite el consenso a los grupos políticos que lo apoyaron y que lo redactaron, especialmente las fuerzas independientes. Se necesitan consensos con partidos tradicionales de izquierda o derecha.



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