Tras la salida de José Jerí, expertos prevén impacto económico acotado en Perú pese a la inestabilidad política
Con ocho cambios presidenciales en una década, Perú entra en transición rumbo al 12 de abril, con un mandatario interino llamado a cumplir un rol “bisagra”, según analistas.
El 17 de febrero el Congreso de Perú decidió destituir al Presidente interino, José Jerí, luego de que se presentaran siete mociones de censura en su contra por presunta mala conducta. La censura se aprobó con 75 votos a favor, 24 en contra y tres abstenciones.
La medida se adoptó tras revelarse reuniones no registradas entre Jerí y el empresario chino Zhihua Yang, quien mantenía contratos con el Estado peruano, además de cuestionamientos por presuntas contrataciones irregulares en distintas áreas del Gobierno.
Así, a poco más de 50 días de las elecciones generales, en las que los ciudadanos elegirán al Presidente y al Congreso, los legisladores están definiendo entre sus propias filas a quien asumirá como mandatario interino hasta julio, cuando tome posesión quien resulte electo en las urnas el 12 de abril.
Según Datum Internacional, el 30,1% simpatiza con la derecha y el 36% aún no tiene claro a su candidato. Lideran el exalcalde de Lima Rafael López (11,9%), Keiko Fujimori (9,2%) y Carlos Álvarez (5,8%).
Los desafíos del Presidente interino
Los expertos concuerdan en que quien asuma tras la votación del Congreso deberá procurar mantener la estabilidad política y económica del país por los cinco meses en los que estará al frente del Ejecutivo.
Asimismo, destacan que será relevante que el Presidente interino busque que el proceso de las elecciones se desarrolle de forma limpia y sin violencia.
En ese sentido, el consultor político peruano, Javier Maza señaló que quien asuma el mandato “será un Presidente bisagra y espero, por el bien de Perú, que lo dejen terminar su mandato”. Agregó que espera que la persona que el Congreso designe “se limite simplemente a administrar el país sin emprender más”.
Por su parte, Juan Carlos Fisher, presidente de la Cámara de Comercio chileno peruana, advirtió que el breve período podría jugar en contra del nuevo Presidente y su gabinete.
“No tienen muchas posibilidades de hacer cosas porque es muy corto el tiempo y no alcanzan las legislaturas. No habrá cambios radicales, ya que las elecciones ya están determinadas para abril”, explicó.
La paradoja económica
Pese al impacto institucional de los constantes cambios presidenciales, los expertos advierten que sus efectos en la economía peruana han sido acotados, ya que la resiliencia macroeconómica se ha mantenido, incluso en contextos de fuerte tensión política.
Elmer Cuba, economista socio de Macroconsult, señaló que en el corto plazo la nación andina no verá grandes repercusiones y que variables sensibles como el tipo de cambio se mantuvieron estables tras el nuevo episodio político.
Hugo Santa María, socio y economista Jefe de Apoyo Consultoría, coincidió en que no se prevén efectos relevantes en el riesgo país, la confianza empresarial o la inversión privada, “especialmente considerando que la economía ha empezado el año con dinamismo y que el entorno de precios internacionales se mantiene favorable”.
Los analistas reconocen que no existe una explicación completamente clara para la resiliencia económica frente a la inestabilidad política. Sin embargo, para Fisher este comportamiento responde a la solidez del marco institucional en materia económica.
En particular, destacó que la Constitución peruana “ofrece candados que impiden que se cometan tropelías en esos temas”, lo que, a su juicio, se complementa con el rol de autoridades económicas como Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva de Perú, cuya gestión se ha transformado en un respaldo para la estabilidad macroeconómica.
Crecimiento bajo su potencial
Según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), Perú creció 3,44% en 2025, por sobre el 3,2% proyectado inicialmente, en un año marcado por episodios de inestabilidad política como la salida de la exPresidenta Dina Boluarte y la llegada de Jerí.
Con todo, los analistas advierteron que la inestabilidad no genera una caída directa de la actividad, sino que limita el crecimiento potencial de mediano plazo. “Perú realmente debería estar creciendo más pegado al 5%”, afirmó Cuba, quien añadió que el costo no siempre es visible en el corto plazo, pero sí en la menor expansión acumulada.
Alonso Cárdenas, cientista político de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, coincidió con este diagnóstico y señaló que, en un escenario más estable el país podría aprovechar mejor el contexto internacional. “Perú crece hoy en torno al 3%, pero podría crecer tranquilamente entre un 8% y 9%”, dijo.
En el ámbito comercial, el apetito de los inversionistas por Perú se ha mantenido estable, y según Fisher, el interés de socios estratégicos como Chile ha aumentado.
Cárdenas agregó que Perú se ha consolidado como un actor clave por el peso de sus recursos naturales y su posición estratégica. “Perú es la puerta de entrada y salida de China en el Pacífico Sur, a través del puerto de Chancay, y sus principales exportaciones, como el cobre, el oro y la plata, se encuentran en niveles históricamente altos”, concluyó.
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