Bolivia entierra 20 años de socialismo con reformas de “capitalismo para todos”
El Presidente Rodrigo Paz dijo que su equipo estaba trabajando en un paquete de leyes para impulsar la inversión extranjera en recursos naturales que sería presentado al Congreso para su aprobación "en los próximos días o meses".
El nuevo Presidente de Bolivia está planeando importantes reformas para desatar un auge en la exploración minera y petrolera, enterrando casi 20 años de socialismo en la nación andina con una nueva política: “capitalismo para todos”.
Rodrigo Paz, un exsenador centrista pragmático, dijo que su equipo estaba trabajando en un paquete de leyes para impulsar la inversión extranjera en recursos naturales que sería presentado al Congreso para su aprobación "en los próximos días o meses".
“Necesitamos una nueva ley de petróleo y gas”, declaró Paz al Financial Times en una entrevista durante un foro económico en Panamá. “Bolivia debería optar por un reparto de riesgos 50-50 con los inversionistas extranjeros. Les doy el margen. Ustedes aportan tecnología e inversión... Creo que es la base para los negocios en el futuro”.
Bolivia posee una quinta parte de las reservas mundiales de litio, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Sin embargo, debido a la falta de experiencia técnica e inversión de su empresa estatal YLB, ha tenido dificultades durante años para producir cantidades comerciales de este metal para baterías, y actualmente las exportaciones están dominadas por su vecino Chile.
Paz afirmó que el pueblo boliviano, con un historial de protestas contra la minería, apoyaría nuevas inversiones si se les demostrara que se beneficiarían económicamente. Comparó a su país con sus vecinos: "El año pasado, Perú tuvo ingresos mineros de alrededor de US$ 50.000 millones. Chile tuvo ingresos con empresas estatales y privadas de US$ 65.000 millones. Y nosotros... solo teníamos US$ 6.000 millones", afirmó.
Los contratos de extracción y procesamiento de litio firmados con China y Rusia durante el Gobierno del exPresidente socialista Luis Arce serán revisados y hechos públicos para permitir un escrutinio adecuado, añadió Paz. "Serán respetados siempre y cuando sean transparentes", explicó.
Arce se encuentra actualmente detenido por cargos de corrupción por presuntamente desviar fondos de un fondo estatal para la población rural pobre mientras ocupaba el cargo de ministro de Economía. Ha negado cualquier irregularidad.
Paz heredó una economía al borde del colapso del movimiento izquierdista MAS, que había gobernado Bolivia casi ininterrumpidamente desde 2005, primero bajo el liderazgo de Evo Morales, un carismático ex líder cocalero, y luego bajo Arce.
Cuando Paz asumió el cargo en noviembre, las reservas de divisas estaban casi agotadas, el dólar se vendía a casi el doble del tipo de cambio oficial en el mercado negro, el déficit fiscal rondaba el 11% del PIB y la inflación, cercana al 20% anual, se encontraba entre las más altas de América Latina.
La deforestación era rampante, y las ONG citaban a Bolivia como el tercer mayor destructor de bosques tropicales del mundo. El nuevo Presidente actuó con rapidez, declarando una emergencia económica en diciembre y eliminando un subsidio gubernamental al combustible que costaba hasta US$ 2.500 millones al año.
El subsidio brindaba oportunidades lucrativas a los contrabandistas, quienes transportaban gasolina y diésel bolivianos baratos a través de la frontera para revenderlos en los vecinos Perú, Paraguay y Brasil. “Casi la mitad (del subsidio) se destinó al contrabando y la corrupción”, dijo Paz. “Cuatro familias ganaban un promedio de entre US$ 1.300 millones y US$ 1.500 millones al año”.
Su Gobierno utilizó parte de los ahorros para reducir el déficit presupuestario, a la vez que aumentó las prestaciones sociales específicas para estudiantes y personas mayores, e incrementó el salario mínimo mensual en un 20%, hasta los 3.300 pesos bolivianos (US$ 479). Esto contribuyó a calmar las protestas sociales tras el aumento de los precios del combustible.
Al preguntársele si el capitalismo tenía alguna posibilidad en Bolivia tras dos décadas de gobierno socialista, Paz respondió que su país tenía una larga historia de empresa privada. "Hoy en día, la economía informal representa el 85% (de la economía total)", dijo. "Ese 85 % no trabaja para el Estado, son capitalistas... y al otro 15 % no le gusta el Estado porque este los acorrala con impuestos". La solución, dijo, era reducir los impuestos y los aranceles de importación y "cambiar un Estado corrupto que lo bloqueaba todo" por un Estado que facilitara los negocios. "La gente quiere ser rica", dijo, citando la palabra "qamiri", que, según él, significa "abundancia" en la lengua indígena aymara. "Ser rico no es un pecado en nuestras sociedades". Paz dijo que después de 12 semanas de su gobierno, el riesgo país de Bolivia -la prima adicional que exigen los inversionistas para mantener su deuda soberana sobre la de los bonos del Tesoro estadounidense- había caído de unos 1.200 puntos básicos el año pasado a cerca de 600 puntos básicos.
Fitch elevó la calificación de la deuda de Bolivia en un nivel el mes pasado, citando un menor riesgo de impago y la eliminación de los subsidios a los combustibles, pero agregó que "los riesgos siguen siendo altos". Paz también ha restablecido relaciones diplomáticas plenas con Estados Unidos, que se interrumpieron cuando Morales expulsó al embajador de Washington y a la DEA de Bolivia en 2008.
El nuevo Presidente se ha comprometido a “abrir Bolivia al mundo y el mundo a Bolivia” después de un período en el que el MAS rechazó a Occidente en favor de China, Venezuela, Cuba e Irán.
Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, ha descrito la elección de Paz como una “oportunidad transformadora” y Washington ha acogido con satisfacción sus reformas económicas como una “corrección de rumbo necesaria” después de “décadas de políticas fallidas”. Los bancos multilaterales de desarrollo han intervenido para apoyar al gobierno de Paz. El Banco Interamericano de Desarrollo ha prometido US$ 4.500 millones durante los próximos tres años, mientras que la CAF, el banco de desarrollo de América Latina, ha acordado un paquete de apoyo de US$ 3.100 millones durante cinco años. Bolivia tiene una historia de inestabilidad política, con casi 200 golpes de Estado o intentos de golpe de Estado desde su independencia de España a principios del siglo XIX, y los analistas han señalado posibles riesgos para el Gobierno de Paz por parte de opositores como Morales. Morales ha dominado la política boliviana este siglo como el primer Presidente de ascendencia indígena del país, cumpliendo tres mandatos. Fue obligado a dimitir tras intentar conseguir una cuarta victoria electoral en medio de acusaciones de fraude electoral y ahora es buscado por violar y embarazar a una niña de 15 años durante su presidencia. Ha negado cualquier irregularidad y afirma que la acusación tiene motivaciones políticas. Morales ha estado escondido durante meses en su bastión cocalero del Chapare, protegido por aliados locales, pero no ha aparecido en su programa de radio semanal recientemente en medio de especulaciones de que podría haber salido del país.
Al preguntársele si Morales podría llamar a sus partidarios a las calles para perturbar a Bolivia e intentar derrocar al gobierno, Paz hizo una pausa antes de responder: "La capacidad de resiliencia y adaptabilidad de Bolivia dará una respuesta clara sobre el tema de Evo a corto plazo. Pero no quiero que ese sea el titular de esta entrevista. Bolivia merece un futuro mejor que hablar de Evo".
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