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"Los cambios radicales no van a dominar": el dividido Congreso de Brasil tranquiliza a los inversionistas

Sin mayoría dominante ni de izquierda ni de derecha, las alianzas serán cruciales para el próximo presidente del país latinoamericano.
Por Financial Times, traducido por María Gabriela Arteaga / Foto: Reuters I Publicado: Miércoles 5 de octubre de 2022 I 08:51
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Por Bryan Harris y Carolina Ingizza
Sao Paulo

Las elecciones al Congreso en Brasil han puesto de relieve la profunda polarización política de la nación, con partidos tanto de izquierda como de derecha logrando avances, pero no lo suficiente como para dominar la legislatura.

Los resultados de las elecciones del domingo, que coincidieron con encuestas presidenciales no concluyentes, sugieren que el próximo líder del país deberá hacer concesiones y formar alianzas para aprobar su agenda en el Congreso.

“Los cambios radicales no van a volar en este nuevo Congreso”, dijo Marcos Casarín, economista jefe para América Latina de Oxford Economics. “Es una buena noticia para los inversionistas, ya que reduce la probabilidad de un gobierno radical y aumenta la probabilidad de uno moderado”.

La elección presidencial dominó la cobertura el domingo, con el líder de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva reclamando el 48,4% de los votos frente al 43,2% del actual líder derechista Jair Bolsonaro. Dado que ninguno ganó más del 50% de los votos, la contienda irá a una segunda vuelta el 30 de octubre.

Los resultados del Congreso jugarán un papel importante en el éxito o fracaso del programa del próximo presidente, sin importar quién gane.

El Partido Liberal de Bolsonaro fue el gran vencedor, saltando de siete a 13 escaños en el Senado de 81 miembros y de 76 a 99 escaños en la Cámara Baja de 513 miembros.

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Composición del Congreso

Incluyendo los partidos Progresista y Republicano, que se consideran alineados con Bolsonaro, el líder populista puede contar con el apoyo de unos 23 senadores. Esto está por debajo de la mayoría simple de 41 necesarios para aprobar leyes y la mayoría de tres quintos necesaria para las enmiendas constitucionales. La mayoría de las reformas estructurales en Brasil, como cambiar el sistema tributario o reformar el estado administrativo, requieren modificaciones a la constitución.

El Partido de los Trabajadores, de izquierda, de Lula también logró avances, pasando de siete a nueve escaños en el Senado y de 56 a 68 escaños en la Cámara Baja. Incluyendo aliados, el expresidente podría contar con unos 14 senadores en la nueva legislatura, que toma posesión en enero.

Los partidos de centroizquierda y centroderecha, como el Partido Laborista Democrático y el alguna vez poderoso Partido de la Socialdemocracia Brasileña, representaron la mayoría de los escaños perdidos.

“La elección representa una reducción del centro, lo que demuestra que Brasil está evolucionando políticamente”, dijo Carla Zambelli, diputada federal del Partido Liberal, quien fue reelecta el domingo.

“La derecha ha aumentado mucho y estoy segura que esta configuración será muy positiva para la (agenda) que tenemos que impulsar”, dijo.

El Centrão, un poderoso grupo no ideológico que actualmente está alineado con Bolsonaro, seguirá dominando y desempeñando un papel fundamental en la aprobación de la legislación.

Arthur Lira, presidente de la cámara baja, encabeza el bloque, que ocupará unos 235 de los 513 escaños de la cámara en la próxima legislatura, aproximadamente lo mismo que antes.

Si Lula gana, tendrá que negociar con el Centrão, que normalmente intercambia apoyo a cambio de puestos ministeriales o porciones del presupuesto para invertir en sus distritos electorales de origen.

Rui Costa, gobernador del estado nororiental de Bahía y aliado cercano de Lula, dijo que tenía fe en la "capacidad de diálogo y de hablar incluso con los opositores políticos" del expresidente.

“Tenemos que separar la derecha de la (derecha) radical fundamentalista que es el bolsonarismo. Este culto no respeta la democracia y solo respira odio”.

Lira ha sido contundente sobre lo que se necesita para aprobar la legislación, diciendo que es una elección entre ofrecer recursos presupuestarios o donaciones mensuales en efectivo a los parlamentarios. Un escándalo por este tipo de compra de votos casi acaba con la presidencia de Lula mientras estaba en el poder en 2005.

“Es (una elección entre) el presupuesto o volver a la asignación mensual. Estas son las dos formas de cooptar apoyos en el Congreso Nacional. Prefiero el presupuesto”, dijo Lira en una entrevista con Globo News el lunes.

El monto destinado a estos estipendios parlamentarios aumentó de 16.700 millones reales (US$ 3.200 millones) el año pasado a 19.400 millones de reales en el presupuesto del próximo año.

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Mirada del mercado

Los inversionistas dieron la bienvenida a los resultados de las elecciones. Para el lunes por la noche, el índice bursátil Bovespa había subido más del 5,5% y ganó otro 0,1% el martes. El real pasó de 5,41 por dólar el viernes a 5,17 por dólar el martes.

“Los inversionistas parecen tranquilizados por la composición del nuevo Congreso, particularmente en el Senado, ya que reduce la probabilidad de que un Lula electo dé marcha atrás en las reformas o implemente políticas más radicales”, dijo Mariam Dayoub, economista jefe de Grimper Capital.

“Si bien ni el Partido Liberal ni el Partido de los Trabajadores tienen mayorías, el Congreso sigue inclinado hacia el centro-derecha, lo que debería impedir los intentos de implementar políticas más intervencionistas”.

Dayoub dijo que las reformas, incluida una revisión fiscal y cambios microeconómicos, tenían buenas posibilidades de ser aprobadas, pero el próximo ejecutivo tendría que mantener un enfoque "proempresarial" dada la composición del Congreso.

La posición fiscal de la nación es la principal preocupación de muchos inversionistas extranjeros, particularmente porque ni los candidatos presidenciales ni el Congreso parecen comprometidos con la rectitud en las cuentas públicas.

“En América Latina, muchos de los desafíos provienen de presidentes populistas que tienen mucha presión social para redistribuir”, dijo Jared Lou, gerente de cartera de William Blair Investment Management. “Si no tienes estabilidad en la política fiscal, el gasto y la inflación pueden volverse rampantes”.

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