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La demanda de Crystal Lagoons en EEUU que involucra a un hotel Hard Rock

Una laguna cristalina en un hotel Hard Rock en Fort Lauderdale es la protagonista de una extensa (y desconocida) batalla legal entre Crystal Lagoons y Cloward H2O, empresa norteamericana especializada en la construcción y operación de distintas superficies acuáticas a lo largo del mundo.

Por Mateo Navas, DF MAS Chile / Foto: DF MAS I Publicado: Lunes 3 de octubre de 2022 I 08:22
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Por casi una década la chilena Crystal Lagoons fue la única empresa en comercializar licencias para diseñar, construir y operar lagunas gigantes con agua cristalina en todo el mundo. Pero hace cinco años la historia cambió y aparecieron competidores, especialmente en Estados Unidos.

Desde ahí, Crystal Lagoons ha iniciado una serie de acciones judiciales para proteger su desarrollo tecnológico.

La empresa fundada por Fernando Fischmann tiene más de 2 mil patentes y 600 diseños registrados en más de 190 países. Solo este negocio está valorado, según información interna, en más de US$ 3.000 millones.

Pero la competencia, según ha declarado la propia compañía en distintas instancias judiciales, no surgió de forma orgánica, sino que habría sido el resultado de una serie de delitos: algunas de estas firmas habrían accedido al “modelo Crystal Lagoons” de forma ilegal. En particular, acusan que ciertas empresas obtuvieron documentación privada, copiaron los proyectos y se saltaron años de investigación y desarrollo.

Todo comenzó en 2019 con un caso que hasta hoy no se soluciona: la construcción de una laguna cristalina en el hotel y casino Hard Rock Hollywood, ubicado en Florida, y propiedad de la tribu Seminole, que compró todo el negocio de Hard Rock por US$ 965 millones en 2006, en una de las mayores operaciones comerciales por parte de una comunidad indígena en Estados Unidos (ver recuadro). 

Este negocio fue el que gatilló la batalla legal de Crystal Lagoons en contra de Cloward H2O, una empresa de ingeniería norteamericana que se adjudicó la construcción y operación del proyecto. Se trata de una firma con más de 45 años de experiencia y con negocios acuáticos en todas partes del mundo: parques en Dubai, piscinas gigantes en Bahamas, acuarios en China y fuentes de agua a lo largo y ancho de Estados Unidos.

Es, además, una de las pocas empresas que compite directamente con la firma de Fernando Fischmann, la cual tiene más de 700 proyectos en carpeta en todo el mundo. Crystal Lagoons acusa a la norteamericana de pasar a llevar sus patentes y de incurrir en competencia desleal y apropiación indebida. Son cientos de documentos, miles de páginas y una veintena de abogados que han pasado por esta causa, la cual, todavía, no tiene para cuándo terminar.

Los US$ 54 millones

Fue a finales de 2015 cuando el Hard Rock Hollywood, uno de los proyectos más emblemáticos de la compañía (fue el primer hotel con forma de guitarra y recibió una inversión de US$ 1.500 millones), comenzó a planificar una ampliación de sus dependencias en Florida. EDSA, la empresa de paisajismo a cargo del plan, se contactó con Crystal Lagoons para diseñar una laguna cristalina artificial. Las negociaciones avanzaron hasta que la firma chilena propuso construir un lago deportivo y recreacional de cuatro hectáreas.

Como es costumbre para la empresa de Fernando Fischmann cuando negocian este tipo de proyectos, mandaron a Hard Rock, EDSA y a la oficina de arquitectos a cargo (Klai Juba) un acuerdo de confidencialidad para proteger la información que se discutiría en las reuniones internas. Pero a mediados de 2016 Crystal Lagoons se enteró de que Hard Rock había enviado una licitación a varios contratistas, lo que pasaba a llevar la idea inicial, que establecía que la firma chilena participaría como proveedora del proyecto.

Al enterarse de eso, trabajadores de Crystal Lagoons se contactaron con Hard Rock, quienes respondieron que estaban construyendo una piscina distinta y mucho más pequeña (1.500 metros cuadrados). En otras palabras, les dijeron que el plan propuesto por ellos no se iba a materializar.

Es acá donde aparece Cloward H2O, una de las empresas competidoras de la firma de Fernando Fischmann y la que se adjudicó el proyecto para construir un lago deportivo en la misma ubicación que propuso la empresa chilena.

“Mientras tanto, sin que Crystal Lagoons lo supiera, Cloward H2O y el propietario del complejo turístico, Seminole Hard Rock Hotel & Casino, conspiraron para acelerar el proyecto sin la participación de Crystal Lagoons”, se lee de la demanda presentada en 2019 ante la corte distrital de Utah y donde acusan de infracción de patente, competencia desleal, entre otros delitos. El caso está a cargo del juez Bruce Sterling Jenkins, una eminencia de 95 años y ex senador estatal de Utah.

En la acción judicial la compañía de Fernando Fischmann establece que “Cloward H2O utilizó información confidencial y valiosa proporcionada por Crystal Lagoons a terceros, incluidos EDSA y Hard Rock Seminole, para copiar aspectos significativos del diseño y la tecnología de Crystal Lagoons”.

Además, añaden que “Cloward H2O tuvo acceso a los planes de construcción y a los detalles de funcionamiento de la tecnología de Crystal Lagoons a través de uno de sus proyectos firmados y ya operativos, a pesar de que existen cláusulas de confidencialidad”.

“Cloward H2O trata de ampliar su entrada en el mercado de las grandes estructuras acuáticas, pero en lugar de dedicar el tiempo y los recursos necesarios para desarrollar de forma independiente una estructura y un sistema innovador, como hizo Crystal Lagoons, ha optado por aprovechar el trabajo de nosotros”, agregaron en la acción judicial.

La empresa de Fischmann acusó que la movida de Cloward H2O les costó alrededor de US$ 8 millones, sin embargo, entendidos que prefieren reservar su identidad proyectan perjuicios económicos superiores a los US$ 54 millones: “Crystal Lagoons habría recibido el contrato y se habría beneficiado de él de no ser por la decisión de Cloward H2O de infringir los derechos de Crystal Lagoons y construir una estructura similar en el mismo lugar donde ahora se encuentra el lago”.

La respuesta de Cloward H2O

Desde que comenzó el juicio, Cloward H2O ha respondido en diversas oportunidades las acusaciones de la firma nacional. “La reclamación de Crystal Lagoons por competencia desleal, se basa en los supuestos actos de infracción de patentes e imagen comercial de Cloward H2O y no alega ningún elemento adicional más allá de esas supuestas infracciones”, consignaron en una de las contestaciones.

En febrero de 2020 ingresaron una moción de desestimación de todos los cargos en su contra. La empresa argumentó que la compañía chilena “carece de la capacidad para presentar una reclamación por infracción de la patente por su cuenta”, porque solo es un licenciatario de la patente, no el titular.

Tres meses después el tribunal de Utah acogió la moción de Cloward H2O y ordenó que Crystal Lagoons actualizara su demanda. Y así lo hicieron. A finales de noviembre de 2020 la compañía estadounidense trató de que se volvieran a desestimar los cargos, pero en febrero de 2021 el juez Jenkins lo rechazó.

Actualmente la causa sigue abierta: cuenta con 197 entradas, decenas de miles de páginas y diversas solicitudes por ambas partes. No obstante, comenta un entendido en la materia, muchos de estos casos terminan en conciliación.

De todas formas, ya tienen una fecha definid  para el pre-trial, que es un proceso previo al juicio: será a principios de 2023, aunque se podría reagendar para más adelante.

Las otras ofensivas de Crystal Lagoons

En junio de este año Crystal Lagoons volvió a la carga e ingresó otra demanda en contra de Cloward H2O. Esta vez lo hizo en la corte distrital de Florida. En la acción judicial, de 37 páginas, explican otro caso que tiene un vínculo directo con lo sucedido con el hotel Hard Rock Hollywood.

En 2015 Crystal Lagoons firmó un acuerdo para licenciar su tecnología con el objetivo de diseñar, construir y operar una laguna cristalina en el norte de Miami, en un proyecto bautizado como Laguna Solé, en medio de un desarrollo inmobiliario con más de 4.000 viviendas y tiendas de retail.

El operador de esta comunidad era la empresa Oleta Partners, la cual contrató, sin el conocimiento de Crystal Lagoons, a Cloward H2O para que realizara una revisión de ingeniería del proyecto. Esto les permitió, según la empresa chilena, acceder “a cientos de páginas de información confidencial de Crystal Lagoons, incluyendo planos, manuales, esquemas y cotizaciones, entre otra información, incluyendo un documento de 99 páginas con detalles de planos de la información técnica de Crystal Lagoons”.

Es acá donde se vincula con el proyecto del Hard Rock Hollywood: en la demanda la empresa de Fernando Fischmann añade que “Cloward utilizó la información de Crystal Lagoons que robó del proyecto Solé Mia para conseguir el negocio del Hard Rock Hollywood, acelerar su entrada en el mercado, rebajar los precios y competir de forma desleal, además de compartir esta información con otros proveedores que también podrían estar utilizándola para competir de forma desleal contra Crystal Lagoons, lo que representa un caso histórico de apropiación indebida de secretos comerciales”.

En dicha instancia judicial -a la que todavía no ha contestado Cloward H2O- la empresa chilena pidió una indemnización por daños y perjuicios y la “restitución de todos los beneficios obtenidos por Cloward, en el pasado y en el futuro, como resultado de haber participado en una conducta ilícita”.

Aparte de esta ofensiva judicial, en 2020 y 2021 ingresaron otras dos demandas en contra de Desert Color Manager y Pacific Aquascape International, por los delitos de infracción de marca y de patente respectivamente (ambas vinculadas al caso Hard Rock).

¿Por qué no demandaron a Hard Rock? Conocedores del caso afirman que sus dueños, al ser parte de una tribu indígena acogida al Indian Gaming Regulatory Act (una ley que regula el negocio de las apuestas, casinos y juegos masivos para los pueblos originarios de Estados Unidos), existen una serie de trabas legales que impidieron la ofensiva legal de Crystal Lagoons en contra de ellos. “Pero ganas no faltaron”, sentencia un conocedor.

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