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Crecimiento de industrias de celulosa y salmones lleva a firma brasileña a aumentar inversiones en su país y Chile

Conocido técnicamente como peróxido de hidrógeno, este insumo es clave para el blanqueamiento de celulosa y el tratamiento del cáligus en los salmones. Gerente general de Peróxidos do Brasil detalla las inversiones que están realizando.
Por Andrés Pozo B. / Fotos: Peróxidos Brasil I Publicado: Lunes 25 de abril de 2022 I 06:34
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No solo para curar heridas domésticas. El agua oxigenada, técnicamente conocida como peróxido de hidrógeno, ha ido creciendo en su demanda industrial, dada la función que tiene en una serie de procesos como blanqueamiento de la pulpa de celulosa que producen las forestales, y también como tratamiento para el cáligus (piojos) en las salmoneras, para reducir emisiones en procesos de fundición mineros e incluso en el tratamiento de agua potable.

Todo eso ha hecho subir la demanda por este producto, que tiene varios actores en la región con plantas productivas. Uno de ellos es Peróxidos do Brasil, un joint venture entre el gigante Grupo Solvay y una firma local brasileña llamada Produtos Químicos Makay (PQM), que está aumentando sus niveles de inversión para soportar el crecimiento de las necesidades del producto con miras a 2024.

Carlos Silveira, director general de la firma, cuenta que las inversiones que están realizando se han concentrado en Brasil y Chile, aunque también tienen presencia en Argentina y Colombia.

En el primer país, donde tienen su planta de producción más relevante en Curitiba, buscan llegar a 250 mil toneladas anuales de capacidad. Explica que han destinado US$ 18 millones en los últimos dos ejercicios, para subir de los 187 mil en que estaban.

Carlos Silveira, director general de la firma, cree que la crisis global que se ve en el sector logístico abre una oportunidad para que los países sean más independientes en la elaboración de algunos insumos.

Mayor demanda en Chile

Pero además, en Chile, específicamente en la ciudad de Coronel, en el centro-sur del país, están instalando su primera planta, después que llegaran en 2009 a través de una oficina de distribución de sus importaciones.

En 2020 comenzaron la construcción de un plantel de 23 mil toneladas, pero en el camino vieron que la demanda estaba creciendo rápidamente –por ejemplo por lo que implicará la puesta en marcha del proyecto MAPA de la forestal Arauco- y tramitaron permisos para subir la capacidad, dejándola en 40 mil toneladas anuales. Esto implicará unos US$ 60 millones de inversión.

“Esta es la primera planta en la Costa Pacífico” de la región, explica Silveira, dado que planteles de este producto solo están en Venezuela, Brasil, Argentina y Uruguay.

Agrega que “es un mercado en crecimiento y los clientes esperan que la cadena de suministro acompañe. Nosotros hemos hecho inversiones para esto, tenemos una red de plantas (en Curitiba, en el noreste de Brasil y ahora en Chile) que nos permiten compensar problemas, por ejemplo, los que se han visto en las cadenas de suministro global”.

Agrega que la decisión de crecer con nueva capacidad la tomaron cuando vieron que el 45% del agua oxigenada que producen en Brasil se iba para consumo externo, en un país donde la industria de celulosa también está creciendo, así como otros negocios, por ejemplo, el relacionado a la extensión de la red de agua potable.

A fines de este año deberían tener la unidad de Chile comenzando a funcionar.

Independencia productiva

El ejecutivo de Peróxidos Brasil, una firma que tiene más de 50 años, aborda también la crisis logística por la que está atravesando el mundo, donde han visto problemas en la disponibilidad de capacidad naviera y en los precios, lo que golpea los costos.

En su caso, tuvieron algunos problemas con embarques de equipos, que han retrasado en algunos meses la entrada en operación del plantel en Chile, pero señala que esto demuestra la importancia de tener producciones locales de ciertos insumos.

“Para Chile y otros países, esta es una oportunidad de no estar ser tan dependientes de cadenas globales”, dice y explica que quizás en algunos casos no sea tan óptimo en costos, pero sí entrega competitividad considerando las capacidades y costos logísticos.

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