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Expertos ponen cifras al petróleo venezolano: US$ 100 mil millones en inversiones para alcanzar producción de la era pre-Chávez

Sin embargo, estiman que logrando los niveles de los 3 millones de barriles por día, el país solo llegaría a significar un 2% de la producción global.

Por María Gabriela Arteaga / Foto: Reuters / Infografía: Mabel Flores I Publicado: Lunes 5 de enero de 2026 I 04:00
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“Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera y empiecen a hacer dinero para el país”.

Con estas declaraciones del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el sábado, tras la captura de Nicolás Maduro, el crudo venezolano volvió a estar en el centro del debate, pero no por su producción, sino por su valor estratégico.

“Construimos la industria petrolera venezolana con talento, empuje y habilidad estadounidenses, y el régimen socialista nos la robó durante las administraciones anteriores, usurpándola por la fuerza. Esto constituyó uno de los mayores robos de propiedad estadounidense en la historia de nuestro país (...) y no hicimos nada al respecto”, señaló el mandatario republicano.

Las razones de la extracción de Maduro quedaron aún más claras: se trata de una estrategia de seguridad nacional para EEUU.

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El escenario real

El potencial petrolero existe, sin duda, ¿pero es factible apoyar una recuperación nuevamente basada en ese recurso natural?

La economía del país caribeño ha estado históricamente vinculada al llamado “oro negro”, pero también ha sido su gran talón de Aquiles.

El país, cuyo PIB se desplomó más de 30% en 2020 en medio de la pandemia, no ha logrado más que una tímida recuperación desde 2021. En gran parte, por el derrumbe de los precios del crudo a nivel global y las sanciones petroleras de EEUU, pero también porque no se ha logrado diversificar la actividad económica.

Ha dependido del petróleo confiada en que tiene casi un 20% de las reservas del crudo del mundo -incluso sobre Arabia Saudita- y el complejo refinador más grande del planeta. Pero, la politización de su empresa estatal Pdvsa la dejó al borde de la quiebra, con una deuda que supera los US$ 35 mil millones.

“La industria petrolera está destruida como resultado de las políticas abusivas adoptadas desde 2002. Pdvsa no tiene ningún tipo de capacidad operativa, financiera ni técnica. Su personal ha sido diezmado, la empresa tiene una deuda pública insostenible y reclamaciones incluso criminales”, contó a DFSUD José Ignacio Hernández, especialista de Aurora Macro Strategies.

“Pdvsa en la práctica no existe”, dijo, descartando así que sea una pieza clave real en la recuperación económica de Venezuela, ahora sin Maduro en la gestión directa.

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La historia y el declive

La industria petrolera fue nacionalizada en 1976 por el Gobierno de Carlos Andrés Pérez y, desde entonces, fue motor del crecimiento de la que era una de las economías más ricas de la región.

Con una producción de más de 3 millones de barriles diarios (mbd), Pdvsa competía con la poderosa compañía saudí Aramco y era más relevante que gigantes como ExxonMobil, BP y Royal Dutch-Shell.

Hoy, de esa compañía queda el nombre, una desgastada infraestructura por falta de inversión y mantenimiento, y pasivos impagos a la fecha por US$ 26.625 millones, según datos de Bloomberg.

La peor parte del derrumbe de la llamada “gallinita de los huevos de oro” se vivió en el año 2002 cuando, en medio de una severa crisis política durante la administración del fallecido Hugo Chávez, la industria se paralizó por completo durante dos meses.

En represalia, el entonces mandatario despidió a más de 23.000 empleados y ejecutivos de carácter técnico, y los reemplazó por funcionarios ideológicamente afines a la “Revolución Bolivariana”.

“Empezaron a unirse los factores de una tormenta perfecta: una muy mala gerencia, fallas en los presupuestos de inversión, bajos niveles de institucionalidad y la consecuente corrupción, lo que se tradujo en un verdadero despilfarro de la bonanza petrolera”, explicó Luis Oliveros, economista venezolano experto en petróleo.

Ahora bien, a Chávez le jugó a favor que el precio del crudo se mantuvo en promedio sobre los US$ 100 el barril. Pero eso no fue igual para Maduro y es menos garantía para la ahora mandataria interina, Delcy Rodríguez. El precio del petróleo está en unos US$ 60 por barril -y a la baja-, que se quedan cortos con la producción de crudo actual.

“Se podría estimar que la producción real de Pdvsa ronda actualmente los 900.000 barriles diarios, menos de un tercio de los cerca de 3 millones de barriles diarios que producía Venezuela cuando Hugo Chávez llegó al poder en 1999”, comentó Hernández.

Y agregó: “De ese volumen, una parte significativa se exporta a China y un 25% está en manos de Chevron, que produce entre 200.000 y 250.000 barriles diarios”.

Según el experto, esa presencia de la estadounidense es relevante para Venezuela, que se ha convertido en un pequeño productor petrolero, “pero comparado con el vecino país de Guyana es nada”. “Venezuela hoy representa menos del 1% de la producción mundial”, señaló.

El peso de EEUU

Trump prometió inversiones de gran magnitud para levantar la industria. Si bien es un camino lógico a seguir según los expertos, ambos coinciden que primero “se necesita estabilidad política, estado de derecho, garantías de los derechos de propiedad y mecanismos de protección de inversiones”.

Consultados sobre si la influencia de Trump aporta en esa línea, Hernández dijo: “El Gobierno de EEUU no puede asegurar la estabilidad política en Venezuela. Eso solo pueden lograrlo los factores políticos domésticos. El rol de EEUU es generar incentivos a favor de esa estabilidad. Todavía está por verse si ese objetivo se cumple”.

Para Oliveros, “la situación actual de la industria es delicada”. “Se necesitan inversiones y cambios importantes”.

Y ahí está el principal cuello de botella. Según Hernández, expertos -como Francisco Monaldi y Miguel Ángel Santos- han estimado que “se necesitan cerca de US$ 100 mil millones en inversiones para reparar los daños producidos por el régimen chavista madurista”.

Ese capital se destinaría a entrenamiento de personal, infraestructura en refinación, petroquímica, gas y mercado interno.

Otro estimado, de la consultora Rystad, citada por FT, se necesitarían US$ 65.000 millones para mantener la producción en los niveles actuales hasta 2040 y más de US$ 100.000 millones para restaurarla a 2 millones de barriles por día. Es decir, para los 3 millones serían necesario incluso más capital. 

“El Estado venezolano no puede aportar esas inversiones. Eso solo lo puede hacer el sector privado y actualmente no hay condiciones políticas y jurídicas para atraer al capital privado”, señaló.

Los expertos coinciden en que, con las actuales circunstancias, incluso con Maduro fuera del poder, es casi imposible alcanzar la cifra de 1 millón de barriles diarios.

Aun en un escenario optimista, con estabilidad política e institucional, la recuperación hasta la era pre-Chávez tomaría tiempo.

En esa línea, Hernández apuntó que el país debe pensar en una etapa post petrolera a una economía basada en el emprendimiento privado, en la inversión y la seguridad jurídica.

“Pdvsa no puede ser el motor de la reconstrucción de la industria petrolera. Eso es una ilusión. Soy de los que opina que Pdvsa tiene que ser liquidada y hay que crear una nueva empresa”, concluyó.

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