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Un nuevo orden mundial está emergiendo en el mercado de la energía

La reunión del presidente chino con líderes sauditas en diciembre marcó el nacimiento del “petroyuan”, el inicio de la desdolarización del petróleo.
Financial Times, traducido por Renato García J. / Foto: Reuters I Publicado: Jueves 5 de enero de 2023 I 10:30
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El día de San Valentín de 1945, el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt se reunió con el rey saudita Abdul Aziz Ibn Saud en el buque estadounidense USS Quincy. Fue el comienzo de una de las alianzas geopolíticas más importantes de los últimos 70 años, en la cual la seguridad estadounidense en el Medio Oriente se canjeó por petróleo fijado en dólares.

Pero el tiempo pasa, y 2023 tal vez será recordado como el año en que este gran acuerdo comenzó a cambiar, a medida que surge un nuevo orden energético mundial entre China y Medio Oriente.

Aunque China lleva algún tiempo comprando crecientes cantidades de petróleo y de gas natural licuado de Irán, Venezuela, Rusia y partes de África en su propia divisa, la reunión del presidente Xi Jinping con los líderes sauditas y del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC, sigla en inglés) en diciembre marcó "el nacimiento del petroyuan", tal y como lo expresó el analista de Credit Suisse Zoltan Pozsar en una nota a los clientes.

Según Pozsar, "China quiere reescribir las reglas del mercado energético mundial" como parte de un esfuerzo más amplio para desdolarizar los llamados países BRIC (Brasil, Rusia, India y China), y muchas otras partes del mundo, después de que las reservas de divisas en dólares se usaran como armas a raíz de la invasión rusa de Ucrania.

¿Qué significa esto en la práctica? Para empezar, mucho más comercio de petróleo se realizará en renminbis (otro nombre para el yuan). Xi anunció que, durante los próximos tres a cinco años, China no sólo aumentará drásticamente las importaciones de los países del GCC, sino que intentaría lograr una "cooperación energética integral". Esto pudiera implicar la exploración y producción conjuntas en lugares como el mar de China Meridional, así como inversiones en refinerías, productos químicos y plásticos. La esperanza de Beijing es que todo esto se pague en renminbis, en la Bolsa de Petróleo y Gas Natural de Shanghái, ya para 2025.

Fin de la era del dólar

Ello supondría un enorme cambio en el comercio energético mundial. Tal como lo ha señalado Pozsar, Rusia, Irán y Venezuela representan 40% de las reservas probadas de petróleo de la OPEP+ y todos ellos le están vendiendo petróleo a China con enormes descuentos. Los países del GCC representan otro 40%. El 20% restante se encuentra en el norte y oeste de África e Indonesia, regiones en la órbita rusa y china.

Quienes dudan del auge del petroyuan, y del fin del sistema financiero basado en el dólar en general, suelen señalar que China no goza del mismo nivel de confianza mundial, de Estado de derecho o de liquidez de la moneda de reserva que EEUU, haciendo poco probable que otros países quieran hacer negocios en renminbis.

Tal vez sea cierto, aunque el mercado del petróleo está dominado por países que tienen más en común con China (al menos en términos de sus economías políticas) que con EEUU. Además, los chinos han ofrecido una especie de red de seguridad financiera al hacer el renminbi convertible en oro en Shanghái y Hong Kong.

Implicancias económicas

Aunque esto no convierte al renminbi en un sustituto del dólar como moneda de reserva, el comercio del petroyuan tiene importantes implicaciones económicas y financieras para autoridades e inversionistas.

Para empezar, la perspectiva de una energía barata ya está atrayendo a las empresas industriales occidentales hacia China. Consideremos la reciente decisión de la compañía alemana BASF de reducir el tamaño de su planta principal de Ludwigshafen y trasladar sus operaciones químicas a Zhanjiang. Esto pudiera ser el principio de lo que Pozsar denomina una tendencia "de la granja a la mesa", en la cual China intenta captar localmente más producción de valor agregado, utilizando la energía barata como incentivo. (Varios fabricantes europeos también han aumentado sus empleos en EEUU debido al menor costo de la energía en ese país).

La petropolítica conlleva riesgos financieros y también ventajas. Vale la pena recordar que el reciclaje de petrodólares por parte de las naciones ricas en petróleo hacia mercados emergentes como México, Brasil, Argentina, Zaire, Turquía y otros por parte de los bancos comerciales estadounidenses a partir de finales de la década de 1970 provocó varias crisis de deuda de los mercados emergentes. Los petrodólares también aceleraron la creación de una economía más especulativa, impulsada por la deuda en EEUU, conforme los bancos con abundancia de efectivo crearon todo tipo de nuevas "innovaciones" financieras, y la afluencia de capital extranjero le permitió a EEUU mantener un mayor déficit.

Esa tendencia ahora pudiera empezar a invertirse. Ya hay menos compradores extranjeros de bonos del Tesoro estadounidense. Si el petroyuan se populariza, alimentaría el fuego de la desdolarización. El control por parte de China de más reservas energéticas, y de los productos que de ellas se derivan, pudiera ser un nuevo e importante factor que contribuya a la inflación en Occidente. Es un problema que se está desarrollando lentamente, pero quizá no tan lentamente como piensan algunos participantes en el mercado.

Fuera combustibles fósiles

¿Qué deberían hacer las autoridades y empresarios? Para los empresarios lo mejor sería regionalizar y localizar toda la producción posible para protegerla de un mercado energético multipolar. También avanzar en una integración vertical para compensar el aumento de la inflación en las cadenas de suministro.

Mientras que los legisladores en EEUU deberían buscar formas de aumentar la producción local de esquisto a corto y mediano plazo (y ofrecerlo a Europa con descuento), acelerando al mismo tiempo la transición ecológica. Ésta es otra razón por la que los europeos no deberían quejarse de la Ley de Reducción de la Inflación, que subvenciona la producción de energía limpia en EEUU. El ascenso del petroyuan debería ser un incentivo para que tanto EEUU como Europa abandonen los combustibles fósiles lo antes posible.

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