El petrolero más influyente de Trump ya pisa en Vaca Muerta: las lecciones del "Rey del Fracking" para Javier Milei
Harold Hamm, fundador de Continental Resources, hace lobby por Venezuela, pero invierte en Argentina. ¿Qué dice el libro que le regaló al Libertario después de visitarlo en Olivos?
“La ropa que vestimos, las medicinas que tomamos, la comida que comemos y cómo la cocinamos, y la manera en la que nos movemos en nuestro mundo están todos conectados con el producto de mi industria. Costos más altos de la energía hacen todo más caro y dañan más a aquellos que menos pueden pagarlos. La historia probó que la intervención punitiva del Gobierno entorpece el progreso y la libre empresa. Podemos reemplazar escasez con abundancia. Podemos asegurar nuestro futuro energético y económico. Podemos liderar el mundo con eficiencias productivas que protegerán el ambiente. Podemos hacer la energía más costeable para los trabajadores americanos”.
La cita es de un libro. Javier Milei lo tiene. Lo recibió de manos de su autor: Harold Hamm, 80 años cumplidos en diciembre, fundador de Continental Resources y bautizado en los Estados Unidos como “El Rey del Fracking” por haber sido el pionero de la perforación horizontal, tecnología que permitió el florecimiento de lo que llama “El Renacimiento Americano”. Un apodo, el del fracking, que él detesta: despectivamente, le dice “the ‘F’ word”, en un juego de palabras con otro popular e inapropiado término de su idioma.
La revolución del shale hizo que los Estados Unidos de América, importadores crónicos de petróleo, lograran la mentada soberanía energética y, hoy, sean grandes exportadores de crudo y gas. Un auténtico cambio de juego. Por eso, tituló a su libro “Game changer: nuestra misión de 50 años para asegurar la independencia energética de América”. Publicado en 2023, en la tapa, se presenta a Hamm como “el gran campeón del petróleo y el gas de América”, con ese hábito cultural estadounidense de referirse a su país con el nombre del continente todo.
Dueño de una fortuna personal calculada en US$ 16.000 millones, Hamm visitó Olivos el 18 de septiembre, en medio del peor momento político y financiero del Gobierno. Sólo ese día -no habían pasado todavía dos semanas del temblor electoral en las legislativas bonaerenses-, el dólar escapaba y rozaba los US$ 1,05, US$ 0,14 que un mes antes. Pero el petrolero sonreía. Si algo recuerda Milei de esa reunión, es su entusiasmo. El mismo que, ya con bastante agua corrida bajo el puente desde entonces -endorsement “completo y total” (político y, sobre todo, económico) de Donald Trump; aplastante triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones nacionales, Provincia de Buenos Aires incluida-, expresó la semana pasada al Financial Times.
“Hay mucho de esta nueva administración que nos gusta. El presidente Milei está tratando de hacer lo correcto. Podría estar encaminado a un verdadero punto de inflexión”, le explicó al diario británico por qué decidió invertir hasta US$ 200 millones anuales en el país, tras la compra del 20% de las participaciones de Pan American Energy (PAE), el grupo encabeza la familia Bulgheroni, en cuatro áreas de Vaca Muerta.
Hamm es el menor de los 13 hijos de un aparcero de Oklahoma que, en los veranos, dejaba su casa sin electricidad para migrar con su familia al oeste de Texas y todos, adultos, adolescentes y niños, trabajaban en plantaciones de algodón para tener algunos billetes más.
“A los 5 años, juntaba copos de algodón y los apilaba en fila para que mi papá los recogiera en un saco. Nos pagaban por peso… 2 míseros centavos por libra. ¿Alguna vez pensaron cuantas bolitas de algodón hay que juntar para tener una libra? Yo sí. Mi espalda todavía me duele cuando lo pienso. Lo más que cargábamos en los camiones o vagones, más dinero mi familia y yo tendríamos para el invierno”, escribió.
Estaba en la escuela cuando el consejo de un profesor –“Encuentra tu pasión y no trabajarás un solo día”- le hizo abrir los ojos al boom petroleroque, en los ’50, veía alrededor suyo en toda Enid, su ciudad. Supo, desde entonces, que su destino estaría ligado al oro negro. “Petróleo (algo mejor)”, tituló un ensayo que escribió. Tomó un préstamo para comprar un camión y brindó servicios de transporte a las perforadoras de la zona. Inició así un camino que llevó a que, hoy, Continental sea la mayor petrolera independiente del planeta, con un volumen de 500.000 barriles equivalentes diarios (boed) y 5.200 pozos operados.
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Además de prueba viviente del sueño americano, Hamm es uno de los empresarios más influyentes de los Estados Unidos. “Desde 1977, invertí tiempo educando a funcionarios electos sobre los beneficios del petróleo y el gas para nuestra sociedad y la economía”, contó en su libro. “Tuve el privilegio de asesorar a cuatro presidentes en políticas energéticas. Algunos escucharon más que otros”, agregó, en relación a sus acercamientos a los Bush -padre e hijo-, Barack Obama y Trump. “Mi camino desde los campos de algodón al Salón Oval no podría haber pasado en ningún otro país”. Como diría el célebre Don King, promotor de boxeo: “Only in America”.
Crítico de Jimmy Carter, denuesta a Joe Biden. Lo acusa de provocar escasez de energía por sus políticas, que alentaron la adopción de fuentes renovables. Según Hamm, esto produjo desinversión en oil & gas, por un lado, y dependencia del gran fabricante de turbinas de viento y paneles solares del planeta: China.
En cambio, no duda en elogiar a su antecesor y sucesor, el “45o y 47o Presidente de los Estados Unidos”, como se presenta Trump en sus redes sociales. Lo conoció en 2010. “Cuando decidió lanzarse, lo ayudé desde el principio. No era fácil ser una de las primeras personas en respaldar a Donald Trump”, recuerda. Le sorprendió la atención con la que, en una reunión en su oficina de la Trump Tower de Nueva York, el aspirante a candidato escuchaba su visión del potencial energético de los Estados Unidos. Y cómo, básicamente, lo mejor que podía hacer Washington para fomentarlo era nada.
Hamm le dio apoyo moral, logístico y, sobre todo, financiero en su carrera hacia la Casa Blanca. En esa campaña, él personalmente donó US$ 1,6 millones; Continental, US$ 2 millones. Influyó, como pocos, en la política energética de su primer mandato, que reivindicó a los combustibles fósiles. Lo hace ahora, en el segundo. Se le atribuye haber puesto a dos funcionarios claves: el Secretario de Interior, Doug Burgum, y el de Energía, Chris Wrigth. La semana pasada, fue presencia estelar el cónclave que, apenas capturado Nicolás Maduro, Trump mantuvo con 20 mandamases de la industria petrolera estadounidense para que inviertan en Venezuela.
“Hay mucho riesgo geopolítico”, le dijo el miércoles a Bloomberg TV. “Tiene que haber garantías contra eso: hemos visto a otras empresas salir muy mal paradas de ahí”, agregó, sabiendo que no tiene un interés directo ya que, si algo ofrece la República Bolivariana, es un océano del más viscoso y pesado crudo convencional, algo distinto a lo que, aunque tiene expertise, Continental hoy juega.
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